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Tubo del vaporizador de la cafetera: piezas y repuesto

Tubo del vaporizador de la cafetera: piezas y repuesto

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El vaporizador es la pieza que más se ensucia de toda la cafetera y la que menos gente limpia. También es una de las pocas que casi nunca hay que comprar: nueve de cada diez vaporizadores «rotos» son vaporizadores atascados. Antes de pedir un recambio conviene saber qué pieza es exactamente la que falla, porque bajo el nombre «vaporizador» hay tres o cuatro cosas distintas y cuestan entre 0 y 30 euros según cuál sea.

Esta guía sirve para cualquier cafetera de brazo con lanza de vapor: Cecotec, Solac, Ufesa, DeLonghi Dedica y ECP, Gaggia, Saeco y la mayoría de superautomáticas con tubo manual.

Qué pieza es cada una (empieza por aquí)

Todo el mundo llama «el vaporizador» a la pieza entera, y ahí está el problema: cuando pides «un vaporizador» en una tienda de recambios, te pueden mandar cuatro cosas distintas.

Pieza Qué es ¿Se ve? Precio orientativo
Tubo o lanza de vapor El tubo metálico que sale del lateral de la máquina y gira Sí, es lo que agarras 12-30 EUR
Manguito o pannarello La funda de plástico o goma que envuelve la punta del tubo Sí, se saca tirando 6-15 EUR
Boquilla o punta El extremo con el agujero (o los agujeros) por donde sale el vapor Solo si quitas el manguito 5-12 EUR
Junta tórica del tubo El aro de goma que sella el tubo contra el cuerpo de la máquina No, está dentro 1-4 EUR
Mando y válvula de vapor El pomo que abres y la válvula que hay detrás No, va por dentro 15-40 EUR

La distinción importante es entre lanza desnuda y pannarello. La lanza desnuda es un tubo metálico terminado en una punta con agujeros: da más control y es lo que llevan las máquinas de gama media-alta. El pannarello es un manguito que envuelve la punta y tiene un agujero lateral por el que entra aire; hace la espuma casi solo, a costa de una espuma más gorda y menos sedosa. La mayoría de cafeteras domésticas de menos de 150 euros montan pannarello, aunque en el manual lo llamen «vaporizador» a secas.

Eso cambia el diagnóstico por completo: en una lanza desnuda solo se puede atascar la punta; en un pannarello se atascan dos sitios y uno de ellos no se ve.

Diagnóstico rápido por síntoma

Abre el vapor sin leche, con un vaso de agua debajo, y mira qué pasa.

Sale vapor con fuerza pero la leche no espuma. El tubo está bien. Si tienes pannarello, el que está tapado es el agujero de aspiración de aire del lateral del manguito: sin aire no hay espuma, solo leche caliente. Es la avería número uno y se arregla en dos minutos.

Sale poco vapor, o silba y apenas empuja. Atasco en la boquilla. Leche seca por dentro si lo usas con leche, cal si vives en zona de agua dura.

No sale nada de nada. O la boquilla está completamente sellada, o el problema está antes: válvula de vapor o caldera. Si al abrir el mando no oyes ningún cambio de sonido en la máquina, el atasco no está en la punta.

Sale agua, no vapor. Los dos o tres primeros segundos siempre sale agua: es condensado del tubo y hay que purgarlo. Si después de cinco segundos sigue saliendo agua, la máquina no ha llegado a temperatura de vapor. En las cafeteras de una sola caldera hay que esperar a que se apague el piloto de vapor, y eso son 30-60 segundos desde que pulsas el botón.

Gotea por la base del tubo, donde entra en la máquina. Ahí no falla el tubo: falla la junta tórica. Es la reparación más barata de toda la lista y la explicamos en la guía de juntas de goma de cafetera.

El tubo se ha quedado flojo y gira solo. También es la junta tórica, que ha perdido grosor. Un tubo que baila acaba goteando.

Antes de comprar: los cuatro desatascos que recuperan casi todos

Agujero de aire del manguito del vaporizador tapado por una costra de leche seca

Este apartado es el que más dinero ahorra. Hazlos en orden.

1. El agujero de aire del pannarello

Saca el manguito de plástico tirando hacia abajo (en casi todas las máquinas sale a mano, sin herramientas; en algunas hay que girar un cuarto de vuelta). Busca en el lateral un agujerito pequeño: es la toma de aire. Si está cubierto de una costra amarillenta, ese es tu problema.

Mételo en agua caliente con un poco de jabón 15 minutos y pasa un alfiler o un clip fino por el agujero. No uses nada de más diámetro del que ya tiene el agujero: agrandarlo estropea la proporción aire-vapor y la espuma sale llena de burbujas gordas.

2. El tubo interior

Con el manguito fuera queda a la vista el tubo metálico. Si lo has usado con leche y no lo purgabas, tendrá una capa amarilla y dura por dentro. Deja la punta en remojo en agua caliente 20-30 minutos, o mejor en un limpiador de circuitos de leche (tipo Rinza o Durgol Swiss Milk System), que disuelve la proteína de la leche mucho mejor que el jabón.

Importante: no metas en agua el tubo entero hasta arriba. Solo la punta, los últimos 4-5 cm. Si el agua entra en el conducto y luego calientas, generas presión donde no toca.

3. La boquilla

Pasa una aguja fina por cada agujero de la punta. En las lanzas desnudas de gama media la punta se desenrosca, y por dentro es donde se acumula la cal. Muchas máquinas domésticas traían de fábrica una aguja de limpieza pinchada en el manual: nadie la conserva, pero un alfiler de coser hace lo mismo.

Si al pasar la aguja notas resistencia de piedra en vez de blandura, no es leche: es cal.

4. Descalcificar el circuito de vapor

Si el atasco es cal, limpiar la punta no basta, porque la cal está también en el conducto de dentro. Hay que hacer un ciclo de descalcificación completo abriendo el vapor durante el ciclo, que es el paso que casi todo el mundo se salta: la mayoría de manuales te hacen pasar la solución por el grupo, no por el vaporizador, y el conducto de vapor se queda igual de sucio.

Con el depósito lleno de solución descalcificante, abre el mando de vapor y deja salir medio vaso. Espera 15 minutos con la solución dentro y aclara con dos depósitos de agua limpia. Puedes usar un descalcificador universal o ácido cítrico alimentario al 5%; la diferencia real entre ambos la vimos en ácido cítrico o vinagre para descalcificar. Vinagre no: deja olor en el circuito de vapor durante semanas.

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Cada cuánto toca hacerlo depende de la dureza de tu agua, y hay una tabla en la guía de frecuencia de descalcificación.

Medidas y referencias: qué pedir exactamente

Aquí es donde se equivoca la gente al comprar, así que vamos por partes.

En cafeteras domésticas de gama baja (Cecotec Power Espresso 20, Solac, Ufesa, DeLonghi ECP y Dedica), la punta no es roscada. No busques una «boquilla de vapor» suelta: no existe para esas máquinas. Lo único que se vende por separado es el manguito de plástico y el tubo completo. Si te ofrecen una punta roscada para una de estas, es de otra máquina.

En máquinas con lanza roscada (Gaggia Classic, Rancilio, Lelit, grupos E61 y clónicos) la punta sí se cambia, y ahí sí hay medidas. Las que circulan:

  • M6x1: La Pavoni Europiccola y familia.
  • 8,3-8,5 mm de rosca: puntas tipo E61, las más habituales en el aftermarket.
  • 10 mm de diámetro exterior con paso 1,0: muchas lanzas genéricas de recambio.

El número y diámetro de agujeros cambia el comportamiento: los agujeros habituales van de 0,8 a 1,5 mm, y las puntas comerciales van de 1 a 4 agujeros. Menos agujeros y más finos = vapor más seco y control más fácil en jarras pequeñas; más agujeros = más caudal, pensado para jarras de un litro. En casa, con una jarra de 350 ml, una punta de 2 agujeros va sobrada.

Pannarello Saeco y Gaggia: es el único recambio de esta familia con referencia clara y fácil de verificar. El conjunto completo negro es la 996530016586 (equivalente 147430150) y la versión en acero inoxidable es la 996530029994 (227431321). Vale para prácticamente todas las Saeco y Gaggia manuales con lanza de vapor. Si tienes una de estas, busca por el número y no por el nombre del modelo: te evitas la mitad de las devoluciones.

Para el resto de marcas, la referencia fiable la lleva la propia máquina: mira la etiqueta de la base, apunta el modelo completo con su código (en la Cecotec Power Espresso 20 es el 01501, por ejemplo) y busca por ese código. Los recambios de vaporizador cambian entre versiones del mismo nombre comercial.

Si vas a por un tubo completo, mide antes la longitud desde el cuerpo de la máquina hasta la punta y el diámetro exterior del tubo, y compara con la foto del anuncio. Es un dato que casi ningún vendedor pone y que decide si te vale o no.

Qué NO comprar

  • Puntas y lanzas de máquinas profesionales para una cafetera doméstica. Se ven baratas y parecen universales. No lo son: una punta de 4 agujeros de 1,5 mm en una caldera doméstica de 100 ml se queda sin vapor a los tres segundos.
  • Un tubo «compatible» sin la junta tórica incluida. Es lo típico: llega el tubo, lo montas y gotea, porque la junta vieja se ha quedado deformada en su asiento. Compra el tubo con junta o pide la junta aparte a la vez.
  • Recambios sin el código del modelo. «Válido para Cecotec» no significa nada: Cecotec tiene más de veinte cafeteras y los vaporizadores no son iguales.
  • El adaptador de espuma automática genérico (esos de manguera que van a un cartoncito de leche). En una máquina de caldera pequeña roban tanta presión que dejan de funcionar a la mitad del vaso.
  • Un tubo nuevo cuando el síntoma es «no llega a temperatura». Si el vapor sale flojo pero el tubo está limpio por dentro, el problema es el termostato de vapor o la resistencia, y cambiar el tubo no arregla nada.

Cuándo la pieza sí está para cambiar

Hay cuatro casos en los que limpiar ya no sirve:

1. El manguito de plástico está agrietado o deformado. Con el calor, el plástico acaba quebradizo. Si tiene una fisura, entra aire por donde no debe y la espuma no se forma. 2. La rosca de la punta está pasada y no aprieta: gotea vapor por el lateral en vez de salir por los agujeros. 3. El tubo tiene un bollo o está doblado de un golpe. El paso interior se estrecha y no hay aguja que lo arregle. 4. La junta tórica está cortada o aplastada y aunque la limpies sigue goteando. Cuesta un par de euros: cámbiala directamente, no la intentes recuperar.

Si el que falla es el mando o la válvula de vapor (el vapor no corta al cerrar, o el mando gira en falso), ahí ya hablamos de abrir la máquina. En una cafetera de menos de 100 euros, con la válvula de vapor rota y fuera de garantia, casi siempre sale más a cuenta cambiar la máquina: el recambio más la mano de obra se acerca al precio de una nueva.

Mantenimiento: los 20 segundos que evitan todo esto

Chorro de vapor saliendo de la punta limpia de un tubo vaporizador de acero

La rutina completa, cada vez que uses leche:

1. Purga antes. Abre el vapor 2 segundos sobre un trapo antes de meter el tubo en la leche. Sale el condensado y arrancas con vapor seco. 2. Espuma. Con la técnica de la jarra, sin sumergir el tubo más de un centímetro al principio. 3. Purga después, inmediatamente. Otros 2-3 segundos de vapor nada más sacar el tubo de la leche. Esto expulsa la leche que ha subido por dentro del tubo, que es exactamente la que se seca y lo atasca. 4. Pasa un trapo húmedo con el tubo todavía caliente. En caliente la leche sale sola; en frío hay que rascar. 5. Una vez por semana, saca el manguito y remójalo.

Los pasos 1 y 3 son los que importan. Si solo vas a hacer uno, haz el 3: casi todos los vaporizadores atascados del mundo lo están porque nadie purgo después de espumar.

Para el remojo semanal viene bien un juego de cepillos de limpieza para cafetera, y si vas a espumar en serio, una jarra de acero de 350 ml con la leche adecuada cambia más el resultado que cualquier recambio.

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Si tu máquina es una de estas

Cada modelo tiene sus manías, y ya las hemos desglosado una a una:

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar vinagre para desatascar el vaporizador? Puedes, pero no te lo recomiendo. El vinagre deja olor en el conducto de vapor y, como el vapor va directo a la leche, se nota en la taza durante semanas. Ácido cítrico o descalcificador comercial hacen el mismo trabajo sin dejar rastro.

¿Se puede agrandar el agujero de la punta para que salga más vapor? No. El caudal lo marca la caldera, no el agujero. Si lo agrandas, bajas la velocidad del vapor y pierdes justo lo que hace el remolino en la jarra: acabas con leche caliente y burbujas gordas en vez de espuma.

¿Cuánto cuesta un vaporizador nuevo? El manguito de plástico, entre 6 y 15 euros. El tubo completo, entre 12 y 30 según modelo. La junta tórica, de 1 a 4 euros. Si te piden más de 35 euros por un tubo de una cafetera doméstica, comprueba el precio de la máquina entera antes de pagarlo.

Mi vaporizador echa agua junto con el vapor todo el rato, no solo al principio. ¿Es normal? No. Los primeros segundos si; después, no. Suele ser que la máquina no llega a temperatura de vapor (espera a que se apague el piloto) o que el termostato de vapor está fallando. En cafeteras de una sola caldera también pasa si intentas vaporizar justo después de sacar un café sin dejar que suba la temperatura.

El manguito de mi cafetera no sale, se ha quedado pegado. ¿Qué hago? Mételo en agua muy caliente 10 minutos con la lanza incluida (solo la punta) y prueba otra vez girando un cuarto de vuelta mientras tiras. Lo que lo pega es leche seca convertida en cola. No hagas palanca con un destornillador: el manguito se parte y ese si tendras que comprarlo.

¿Sirve un pannarello de otra marca en mi cafetera? Solo si el diámetro del tubo coincide. Los de Saeco y Gaggia son intercambiables entre sí porque comparten diámetro de lanza, y por eso hay una única referencia para casi todo el catálogo. Entre marcas distintas es lotería: mide el diámetro exterior del tubo antes de pedirlo.

¿Hace falta cambiar la junta cada vez que quito el tubo? No, pero revísala. Si al sacarla está aplanada por un lado o ha perdido elasticidad, cámbiala: cuesta dos euros y evita el goteo que aparecerá a las dos semanas.

¿Con lanza desnuda hago mejor espuma que con pannarello? Mejor no; distinta. El pannarello mete aire solo y perdona los errores, pero da una espuma más gorda. La lanza desnuda permite microespuma de verdad, la que sirve para latte art, a cambio de que tengas que controlar tú el aire. Si estás empezando, el pannarello es más agradecido.

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