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Cafetera italiana nueva: los tres primeros cafés se tiran

Cafe de una cafetera italiana nueva tirandose por el fregadero

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Estrenas la moka, haces el primer café con ilusión y sabe a metal. No es la marca, no es el café y no te ha tocado una defectuosa: una cafetera italiana de aluminio nueva sabe a aluminio hasta que se cura.

El propio fabricante lo cuenta en las instrucciones y casi nadie las lee: antes del primer café de verdad hay que lavarla con agua, hacer una pasada en vacío y preparar dos o tres cafés que se tiran. Con eso el sabor metálico desaparece.

Por qué sabe a metal

El aluminio del interior sale de fábrica desnudo. En contacto con agua caliente y con los ácidos del café suelta un punto metálico que se nota muchísimo en un café tan concentrado como el de la moka.

Lo que corrige eso es la pátina: la capa fina y oscura de aceites de café que se va depositando en las paredes con los primeros usos. Esa capa hace de barrera entre el café y el metal. Curar la cafetera no es más que fabricarla a propósito en vez de esperar a que llegue sola.

Y de ahí sale la regla que rige el resto de la vida de la moka: esa capa no se friega. Es la razón por la que el fabricante dice de limpiarla solo con agua caliente, sin jabón ni lavavajillas.

El estreno, paso a paso

Media hora larga contando esperas. Se hace una vez y nunca más.

1. Lávala solo con agua

Desmóntala entera —base, embudo y parte de arriba— y enjuágala con agua templada, por dentro y por fuera, para quitar el polvo y los restos de fabricación. Nada de detergente: sería empezar estropeando lo que vas a construir.

Aprovecha para mirar dos cosas antes de montarla: que la junta de goma esté bien asentada en su ranura, sin arrugas, y que la placa filtro tenga todos los agujeros limpios.

2. Una pasada solo con agua

Llena la base de agua hasta justo por debajo de la válvula de seguridad, no pongas nada en el embudo, monta la cafetera y ponla al fuego como si fueras a hacer café.

Que suba el agua entera. Al pasar por el filtro y por la columna arrastra los restos de fábrica. Tira lo que salga y espera a que enfríe.

3. Dos o tres cafés que van al fregadero

Ahora sí, con café molido en el embudo, y haz dos o tres cafés completos que se tiran. Son los que dejan la pátina. Usa café normal, no gastes el bueno.

A partir del cuarto ya notarás la diferencia: el punto metálico se ha ido y el café sabe a café.

Si el tuyo no está para tirar cafés, hay un atajo parcial: haz el primero, pruébalo, y si sabe a metal repite. Lo que no funciona es saltarse los tres pasos y esperar que el sabor se arregle solo la semana que viene.

Los errores del primer día

Son cinco y los cometemos todos:

  • Fregarla con jabón «porque viene de la tienda». Es lo que más retrasa la pátina, y en aluminio deja un regusto propio.
  • Meterla en el lavavajillas. El manual lo prohíbe: el aluminio sale ennegrecido y mate, y de ahí no se vuelve.
  • Llenar el agua por encima de la válvula de seguridad. Si tapas la válvula, no puede hacer su trabajo. Se llena siempre por debajo.
  • Prensar el café en el embudo. En la moka no se prensa: se llena, se enrasa con el dedo y se quita el sobrante del filo antes de cerrar. Prensar es la causa número uno de que no suba.
  • Apretar las dos piezas con fuerza. Cierra la junta, no el apriete. Fuerza de más hoy es una cafetera agarrotada dentro de un mes.

Sobre ese último, si algún día no hay quien la abra, el orden correcto para desenroscarla está en qué hacer cuando la cafetera italiana no se abre →.

Qué café ponerle

La moka trabaja a una presión baja, muy lejos de la de una espresso, y pide un molido medio: como sal de mesa, más grueso que el de espresso y más fino que el de filtro. Con molido de espresso se atasca el filtro y sube poco café y amargo.

Si compras café ya molido, busca en el paquete que ponga «para cafetera italiana» o «moka». Y si lo mueles tú, es el ajuste más fácil de acertar de todos los métodos, porque la moka perdona bastante.

Ver el café en grano de tueste italiano en Amazon

En cuanto al tipo de café, el tueste italiano y las mezclas con algo de robusta son las que dan el perfil clásico de la moka, con cuerpo y poca acidez. Cómo elegirlo lo tienes en cómo elegir café en grano recién tostado →, y las diferencias entre variedades en café arábica vs robusta →.

Lo que necesitas

A partir de aquí

Con la cafetera curada, lo que decide el resultado es el método: cuánta agua, qué fuego y cuándo retirarla del fuego. Está entero en cómo hacer café con cafetera italiana paso a paso →.

Antes de estrenarla, una comprobación que ahorra el disgusto: si tu cocina es de inducción, una moka de aluminio no llega a calentar → y necesitas un disco difusor o una con base de acero.

Y la rutina de limpieza que mantiene la pátina en vez de destruirla, en cómo limpiar la cafetera italiana →.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi cafetera italiana nueva sabe a metal? Porque el aluminio del interior está desnudo. Desaparece cuando se forma la capa de aceites de café, y por eso se hacen dos o tres cafés de estreno que se tiran.

¿Cuántos cafés hay que tirar en una cafetera italiana nueva? Dos o tres, después de una pasada solo con agua. Es lo que indica el propio fabricante.

¿Hay que lavar la moka antes del primer uso? Sí, pero solo con agua templada y a mano. Sin detergente y sin lavavajillas.

¿Se puede usar el primer café si sale bueno? Si no notas sabor metálico, adelante. La regla de los tres cafés es una precaución, no una obligación.

¿Qué molido lleva la cafetera italiana? Medio, parecido a la sal de mesa. El de espresso es demasiado fino y atasca el filtro.

¿Se prensa el café en el embudo? No. Se llena y se enrasa con el dedo, sin apretar. Prensar provoca sobrepresión y que no suba el café.

¿Hasta dónde se llena el agua? Hasta justo por debajo de la válvula de seguridad de la base, nunca por encima.

¿Y si mi cafetera es de acero inoxidable? No hace falta curarla: el acero no da sabor metálico. La pasada de agua inicial sí conviene igual.

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