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Se sale el café por los lados del portafiltro: solución

Dos juntas del grupo de espresso, una agrietada y endurecida junto a una nueva

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Pones el café, enroscas el brazo, le das al botón y en vez de caer un chorro limpio por el pitorro te encuentras un reguero por el borde superior, chorreando por fuera del portafiltro y por la bandeja. Casi nunca es una avería de la máquina. En la mayoría de casos es la junta del cabezal o algo tan tonto como cuatro granos de café en el borde del cestillo.

Esto le pasa a cualquier cafetera de brazo: Cecotec, De’Longhi, Solac, Ufesa, Gaggia. La pieza que falla es la misma en todas, y las causas van casi siempre en el mismo orden. Vamos de la más probable y gratis a la que sí cuesta dinero.

Diagnóstico rápido: mira por dónde se sale exactamente

Antes de tocar nada, saca un café mirando el cabezal de cerca. Lo que veas cambia por completo el diagnóstico:

  • Sale por el borde de arriba, entre el portafiltro y la máquina, mientras extrae. Es el caso clásico. Vete a las causas 1 a 4.
  • Sale solo un poco al principio y luego se corta. La junta aún sella, pero está empezando a endurecerse, o hay café en el borde. Causas 1 y 4.
  • No se sale por arriba, sino que gotea por debajo del brazo o entre el filtro y el portafiltro. Ahí el problema es el cestillo, no la junta. Causa 7.
  • Se sale y además el chorro sale a presión hacia los lados, salpicando. La ducha está atascada y el agua no se reparte. Causa 5.
  • Notas que el brazo cuesta muchísimo de girar y no llega al tope. Te has pasado de dosis o la junta es demasiado gruesa. Causas 2 y 3.
  • Se sale agua limpia, sin café, incluso sin poner el brazo. Eso ya no es este artículo: mira por qué la cafetera gotea o pierde agua por debajo.

Causa 1: hay café en el borde del cestillo o pegado a la junta

Es la primera por probabilidad, y no cuesta nada.

Cómo saber si es esa: saca el brazo, dale la vuelta y pasa el dedo por el borde metálico del cestillo. Si notas granos sueltos o una película grasienta, ya está. Mira también el aro de goma del cabezal de la máquina, hacia arriba: si tiene posos secos pegados o una costra marrón, la junta no puede cerrar contra el metal.

Por qué pasa: basta una capa de posos de medio milímetro para que el borde no apoye del todo. La junta es de goma, pero necesita metal limpio contra el que apretar. Con la máquina a 9 bares, ese medio milímetro se convierte en una vía de escape.

Qué hacer:

1. Limpia el borde del cestillo con un trapo, cada vez, antes de enroscar. Es un gesto de dos segundos. 2. Con la máquina fría, pasa un cepillo por el aro de goma del cabezal, con movimientos circulares, hasta que salga limpio. 3. Purga: pon el brazo vacío, dale a café cinco segundos y observa si sale agua limpia y centrada.

Si la costra no sale con el cepillo, está apelmazada con grasa de café y necesita un limpiador específico (causa 5).

Causa 2: el brazo no ha llegado al tope

Cómo saber si es esa: fíjate en dónde queda el mango cuando dejas de girar. En casi todas las domésticas tiene que quedar centrado o pasado del centro, alineado con la marca de cerrado. Si se te queda a medio camino, apuntando a la derecha, no está bloqueado.

Por qué pasa: el sistema es una bayoneta, como el objetivo de una cámara. Si no gira hasta el final, la junta no se comprime lo suficiente y el agua encuentra el hueco. Y si has puesto una junta nueva hace poco, es normal que cueste mucho más y llegue algo menos lejos: la goma nueva es más gruesa. Se ablanda en dos o tres semanas de uso.

Qué hacer: enrosca con firmeza hasta que notes el tope, sujetando la máquina con la otra mano si hace falta. Si no llega ni forzando y el cestillo está bien lleno, tu problema es la causa 3.

Causa 3: te has pasado de dosis

Cómo saber si es esa (la prueba de la marca): prepara y prensa el café como siempre. Antes de enroscar, apoya el brazo en el cabezal sin girarlo y sácalo. Mira la superficie de la pastilla: si ves marcada la ducha o el tornillo central, estás pasado de café. La pastilla toca el techo antes de que el brazo acabe de cerrar y empuja hacia abajo justo donde tiene que sellar.

Por qué pasa: el café molido se hincha al mojarse. Un cestillo lleno hasta arriba en seco se queda sin espacio en cuanto entra el agua, y la pastilla empuja la junta desde dentro.

Qué hacer: baja uno o dos gramos y repite la prueba hasta que la pastilla salga lisa. Como referencia para los cestillos de 51 mm, que son los de casi todas las domésticas baratas:

Cestillo Dosis razonable
1 taza 7-9 g
2 tazas 12-16 g
2 tazas presurizado 12-14 g (menos que uno sin presión)

Los presurizados admiten menos café porque su fondo de doble pared ya se come parte del hueco. Si no sabes cuál tienes, se distingue mirando el fondo por fuera: el cestillo presurizado tiene un solo agujerito y el normal está lleno de agujeros.

Y sí, esto se hace mucho mejor con una báscula que a ojo con la cuchara dosificadora, que va llena o media llena según cómo la cargues.

Causa 4: la junta del cabezal está dura, aplastada o agrietada

Aquí es donde acaba la mayoría de los casos que no se arreglan limpiando.

Cómo saber si es esa: con la máquina fría y desenchufada, mira el aro de goma del cabezal, hacia arriba. La junta buena es mate, blanda y recupera la forma si la aprietas con la uña. La gastada está brillante y acartonada, tiene grietas finas en el borde, se ha aplanado por un lado o se ha quedado hundida en su ranura. Otra señal muy fiable: antes se salía solo a veces y ahora se sale siempre, y cada vez tienes que apretar más el brazo para que aguante.

Por qué pasa: esa goma se cuece a 90 °C varias veces al día. Con el tiempo pierde elasticidad, se endurece y deja de recuperar su grosor. La cal acelera el proceso, así que en zonas de agua dura duran bastante menos.

Cuánto dura: en uso doméstico normal, entre uno y dos años. Si sacas tres o cuatro cafés al día y tienes agua dura, cuenta con cambiarla cada 8-12 meses. Es una pieza de consumo, no una avería.

Qué hacer: cambiarla. Es la reparación más agradecida de una cafetera de brazo: cuesta menos de 10 euros, se hace en diez minutos y no hace falta abrir la máquina. Se saca haciendo palanca con un destornillador plano fino o un gancho, con cuidado de no rayar el asiento, y la nueva entra a presión con el bisel hacia dentro. Si la ranura tiene cal, límpiala antes.

Ojo con comprar a ciegas: las juntas se parecen todas y no valen entre modelos. Cambia el diámetro exterior, el interior y sobre todo el grosor, y una junta un milímetro más gruesa impide que el brazo cierre. Tienes las medidas por modelo en la infografía de la junta de goma de la cafetera, y ahí es donde conviene mirar antes de pedir nada.

Para las dos máquinas más habituales, estas son las juntas que valen:

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Si tienes una Cecotec, en la página de recambios y repuestos de la Cecotec Power Espresso 20 están todas las piezas juntas con su referencia.

Causa 5: la ducha está atascada y el agua no se reparte

Cómo saber si es esa: quita el brazo, pon una taza debajo y dale a café cinco segundos. El agua tiene que caer repartida por toda la ducha, en forma de regadera. Si sale un chorro fuerte por un lado o por dos agujeros sueltos, está obturada. Otra pista: se te sale el café siempre por el mismo lado.

Por qué pasa: la ducha es una chapa perforada con agujeros de menos de un milímetro. La grasa del café los va cerrando desde abajo y la cal desde arriba. Cuando la mitad están tapados, toda la presión se concentra en los que quedan, y ese chorro desviado empuja la junta por un punto hasta abrirse paso.

Qué hacer:

1. Con la máquina fría, desmonta la ducha. Suele ir con un tornillo central, a veces con dos. 2. Déjala una hora en agua caliente con limpiador de grupos (el detergente de cocina no disuelve la grasa de café polimerizada). 3. Cepilla y mira los agujeros a contraluz: tienen que verse todos. 4. Móntala y purga dos veces.

Si al mirarla ves que está abombada o con el borde comido, cámbiala: una ducha deformada no vuelve a apoyar plana. Los detalles de medidas y montaje están en la guía del filtro ducha de la cafetera.

Para esta limpieza, y para el mantenimiento de cada mes en general, hacen falta dos cosas: un cepillo que llegue al cabezal y un limpiador que disuelva la grasa.

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Causa 6: mueles demasiado fino para el cestillo que tienes

Cómo saber si es esa: el café tarda muchísimo en empezar a salir, sale a gotas o casi no sale, y mientras tanto se escapa por arriba. Si has cambiado de café o de molienda hace poco y antes no pasaba, es casi seguro esto.

Por qué pasa: cuando la pastilla no deja pasar el agua, la presión sube por encima de lo que la junta puede contener y el agua se va por el camino más fácil, que es el borde. En un cestillo presurizado el efecto es mucho peor, porque su válvula ya crea presión de por sí y el margen es mínimo.

Qué hacer: sube un punto la molienda y prueba. Un espresso normal debería empezar a caer entre los 5 y los 10 segundos y llenar la taza en 25-30. Si con café ya molido de supermercado te pasa siempre, ese molido es demasiado fino para tu máquina: cambia de marca o pasa a un cestillo sin presión. También conviene aflojar el prensado, porque en los presurizados prensar fuerte no aporta nada y estrangula todavía más.

Ojo con el orden: esto no se toca hasta haber descartado la junta. Cambiar la molienda por un problema de goma solo te estropea el café.

Causa 7: el cestillo o el portafiltro están deformados

Es la menos frecuente, y la única en la que la pieza que se cambia es cara.

Cómo saber si es esa: saca el cestillo del brazo y ponlo boca abajo sobre una superficie plana. Si baila, está abollado. Mira también las dos orejetas metálicas del portafiltro, las que enganchan en la máquina: si están redondeadas y brillantes por el rozamiento, ya no muerden lo suficiente. Señal definitiva: el brazo entra con muy poca resistencia, gira demasiado fácil y a veces se afloja solo durante la extracción.

Por qué pasa: el cestillo se abolla golpeándolo contra el cubo para tirar los posos, siempre por el mismo punto del borde. Las orejetas se desgastan de años de enroscar, sobre todo si se aprieta a lo bruto para compensar una junta gastada, que es lo que casi todo el mundo hace antes de cambiarla.

Qué hacer: si lo deformado es el cestillo, se cambia solo y sale barato. Si lo que baila es el portafiltro entero, hay que cambiar el conjunto. Antes de pedir nada, mide el diámetro del cestillo con una regla: saber si tu portafiltro es de 51, 54 o 58 mm es lo que decide si la pieza te vale.

Cuándo ya no es cosa tuya

Deja de intentarlo y llama al servicio técnico si:

  • Has cambiado la junta, limpiado la ducha y ajustado la dosis, y sigue saliéndose igual. Puede ser el asiento de la junta comido por la cal o el cabezal deformado por dentro, y eso no se arregla con recambios.
  • Se sale café y salta el diferencial de casa, huele a quemado o la máquina chispea. Ahí hay agua donde no debe: desenchufa y no la vuelvas a encender.
  • El cabezal tiene la rosca de la bayoneta rota o con un diente partido.

Y una cuenta rápida antes de gastar: en una máquina de gama de entrada, si tienes que cambiar junta, ducha y portafiltro completo, la reparación se acerca a lo que cuesta media máquina nueva. Con una que ya tenga cinco o seis años y sin descalcificar, no suele compensar.

Lo que necesitas para que el café deje de salirse por los lados

Si tu problema era café en el borde, el brazo a medio girar o exceso de dosis (las causas 1, 2 y 3), no necesitas comprar nada: se arregla con un trapo y dos gramos menos de café. La mayoría de la gente se queda aquí.

Esta lista es para cuando la junta ya está dura o la ducha no se deja limpiar.

  • Cepillo de limpieza de 3 piezas — para el aro del cabezal y la ducha, que es donde empieza casi todo. Lo barato que evita lo caro.

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  • Limpiador de grupos en polvo — disuelve la grasa de café que el cepillo no levanta, y muchas duchas «atascadas» se salvan con esto.

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  • Junta del portafiltro (causa 4) — la pieza que resuelve el caso típico. Comprueba antes la medida de tu modelo.

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  • Cestillo nuevo de 51 mm (causa 7) — si el tuyo está abollado y baila sobre la mesa.

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  • Portafiltro — solo si las orejetas están redondeadas y el brazo se afloja solo. En Amazon, para la Power Espresso 20, hay uno sin fondo de 51 mm; el brazo original lo vende Cecotec en su tienda de repuestos.

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Lo que no hay que hacer

  • Apretar el brazo cada vez más fuerte. Es lo que hace todo el mundo y es lo que redondea las orejetas. Cuando por fin cambias la junta, resulta que ahora el problema es el portafiltro.
  • Poner una junta «que parece igual». Un milímetro de más de grosor y el brazo no cierra; uno de menos y sigue saliéndose. Mira la medida de tu modelo.
  • Meter el portafiltro en el lavavajillas. El detergente ataca el aluminio, deja las piezas mates y porosas y el café coge sabor metálico. A mano y con agua caliente.
  • Rascar la junta del cabezal con un destornillador estando montada. Se raya el asiento, y una raya en esa superficie es una fuga permanente que ya no arregla ninguna junta nueva.
  • Descalcificar con vinagre para ahorrar. Muchas marcas lo desaconsejan (Dolce Gusto avisa de que puede causar fugas) y en Philips y De’Longhi te deja sin garantía. Mira qué pide tu manual.
  • Prensar más fuerte porque «así no se escapará». No se escapa por abajo, se escapa por arriba: prensar más solo sube la presión y empuja aún más la junta.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que salga un poco de café por los lados al principio? No. Un chorrito los dos primeros segundos, mientras la máquina llena el cabezal, todavía se puede aceptar. Que gotee durante toda la extracción, no. Y no va a mejorar solo: la junta solo va en una dirección.

¿Cuánto dura la junta del portafiltro? Entre uno y dos años con uso normal. Con tres o cuatro cafés diarios y agua dura, entre ocho meses y un año. Es un consumible, como los frenos.

¿Puedo seguir usando la cafetera mientras se sale? Puedes, pero el café sale peor: parte de la presión se pierde por la fuga, así que el espresso sale más aguado y con menos crema. Y el agua que se escapa acaba en la bandeja y en la carcasa, que es por donde luego aparecen los problemas eléctricos.

Cambié la junta y ahora el brazo no llega al tope. ¿Está mal la pieza? Casi siempre no: la goma nueva es más gruesa y necesita dos o tres semanas para asentarse. Enrosca con firmeza y usa la máquina normalmente. Si al mes sigue sin llegar, entonces sí es una junta demasiado gruesa y hay que devolverla.

¿Le pasa lo mismo a una superautomática? No. En las superautomáticas no hay portafiltro: el equivalente es el grupo de infusión, con sus juntas tóricas, y cuando esas fallan el café aparece derramado por dentro de la máquina, no por fuera. El síntoma se parece pero la pieza es otra.

Se sale por los lados y además no hace crema. ¿Son dos averías? Suele ser una sola. La fuga hace que se pierda presión, y sin presión no hay crema. Arregla primero el sello y vuelve a mirarlo: si aun así sigue sin crema, la causa está en el café o en la molienda, y ahí conviene repasar por qué el espresso no tiene crema.

¿Vale ponerle grasa de silicona a la junta para que selle mejor? Un poco de grasa alimentaria ayuda a que la junta nueva entre y a que el brazo gire suave, y es lo normal en superautomáticas. Pero no sella una junta ya endurecida: solo disimula el síntoma unos días. Si está dura, se cambia.

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